La IA no destruye empleo: lo destruye no saber aplicarla
Cada vez que aparece una tecnología nueva, vuelve la misma pregunta: ¿cuántos empleos va a destruir? Con la inteligencia artificial el miedo es mayor, porque esta vez no solo se automatizan tareas físicas, sino también tareas administrativas y de oficina.
Llevo años estudiando esta cuestión. Mi tesis doctoral en Deusto Business School, Artificial Intelligence, Competitiveness and Employment (julio de 2020), llegó a una conclusión clara: en la empresa privada, la IA bien aplicada crea más empleo del que elimina.
Lo que la IA automatiza de verdad
La IA y la automatización pueden encargarse de cualquier tarea que se pueda estructurar, es decir, que siga unas reglas, por complicadas que sean. Facturas, conciliaciones, informes periódicos, respuestas a consultas frecuentes, planificación de rutas o control de inventarios son buenos ejemplos.
Eso libera tiempo de las personas. La pregunta importante no es cuántos puestos sobran, sino qué hace la empresa con ese tiempo.
Por qué la IA bien aplicada crea empleo
Una empresa que automatiza con criterio gana competitividad. Produce más rápido, con menos errores y a menor coste. Y una empresa más competitiva vende más, entra en nuevos mercados y lanza productos y servicios que antes no podía ofrecer.
Todo eso necesita personas. Quienes dejan de hacer tareas repetitivas pueden y deben formarse dentro de la propia empresa para ocupar puestos de más valor: atención al cliente, análisis, supervisión de los sistemas o desarrollo de negocio. Conocen la casa, los clientes y los procesos. Son el mejor activo para la siguiente etapa.
Dónde se equivocan las empresas
El empleo se destruye cuando la IA se aplica mal. Los errores más habituales son tres:
- Comprar tecnología sin estrategia. Una herramienta de moda no resuelve nada si no responde a un problema concreto del negocio.
- Automatizar solo para recortar. Quien usa la IA únicamente para reducir plantilla pierde conocimiento y renuncia al crecimiento.
- No formar a las personas. Sin recualificación, la tecnología genera rechazo y nunca da todo su rendimiento.
El sector público, la gran oportunidad pendiente
En la administración pública la mayoría de los trabajos están sujetos a reglas y procedimientos. Por eso calculo que más de la mitad de sus tareas se podrían automatizar con tecnologías ya probadas. El resultado sería un servicio más rápido, más justo y más barato para ciudadanos y empresas, sin esperas. Las jubilaciones de los próximos años son el momento ideal para hacerlo sin traumas.
Cómo empezar
No hace falta un gran proyecto. Basta con identificar dos o tres procesos repetitivos que consuman muchas horas, medir su coste actual y probar una solución acotada. Con resultados medibles, el siguiente paso se decide solo.
En Unal 3000 acompañamos a las empresas en ese recorrido, desde el diagnóstico hasta la implantación, con un objetivo: que la IA mejore la competitividad y el empleo a la vez.
José Miguel Zaldo Santamaría, doctor por Deusto Business School y fundador de Unal 3000.
